Leyes

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Entonces un abogado dijo: ¿Qué dices de nuestras leyes maestro? Y él respondió

Les complace establecer leyes, pero más les complace transgredirlas.

Como los niños; durante horas construyen castillos de arena para enseguida destruirlos en medio de grandes y estruendosas risas.

Pero mientras ustedes construyen sus castillos, el océano trae más y más arena a la playa.

Y cuando ustedes los destruyen, el océano ríe con ustedes. En verdad, el océano se regocija siempre con el inocente.

Pero…. y :

¿Para quien la vida no es un océano ni las leyes humanas un castillo de arena, sino que la vida es una roca y las leyes, el cincel con el cual quieren esculpirla, a su imagen?

¿Qué hay del lisiado que odia a los que danzan?

¿Qué hay del buey que ama su yugo y para el que el siervo y el alce del bosque son sólo bestias extraviadas y errabundas?

¿Qué hay de la vieja serpiente que no puede cambiar su piel y que dice de las otras que están desnudas y que son unas desvergonzadas?

Y de aquel que llega temprano a la fiesta de bodas y cuando está cansado y ahíto, se aleja diciendo que todas las fiestas son inmorales y los concurrentes transgresores de la religión y las buenas costumbres?

Qué diré de todos ellos, sino, que se benefician también de la claridad del sol, y que luego le tornan la espalda.

¿Es que no ven del sol sino las sombras?.

¿Es que no establecen sus leyes sino encorvándose para dibujar las sombras del sol?

¿Quién de ustedes que camina de cara al sol, se dejaría encadenar por las imágenes dibujadas en las sombras que hay en la tierra?

¿Quién de ustedes que viaja con el viento, dejaría a una veleta determinar tu curso?

¿Qué ley humana os librará de vuestro yugo si no derrumbas las puertas de las prisiones?

¿Qué ley temes cuando danzas cuidándote de tropezar con las cadenas de hierro que te atraviesan?

¿Y qué ley podrá juzgarte si cuando destruyes tus vestidos tomas cuidado de no desperdigarlos por el camino donde alguien pueda verte?

¿Gentes de Orfalase, ustedes pueden eludir el tambor y desarticular las cuerdas de la lira, pero quien podrá impedir que la alondra cante?.

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